Crítica del juicio
La tercera Crítica de Kant pregunta por qué llamamos bello o sublime a algo, y por qué contemplamos la naturaleza como si estuviera dispuesta para fines.
Publicada después de la Crítica de la razón pura (1781) y de la Crítica de la razón práctica (1788), la Crítica del juicio (o de la facultad de juzgar) completa el proyecto crítico. Su propósito es salvar la distancia entre la naturaleza, regida por leyes deterministas, y la libertad, el dominio de la moral; y de paso se convirtió en un texto fundacional de la estética moderna.
Origen y contexto
¿Por qué necesitaba el sistema crítico un tercer libro?
Las dos primeras Críticas dejaron a Kant con una tensión sin resolver: el entendimiento conoce la naturaleza como una cadena de determinismo causal, mientras que la razón actúa desde la libertad, una causalidad espontánea. La Crítica del juicio de 1790 asume la tarea de la reconciliación. Su jugada clave es examinar la propia facultad de juzgar, la facultad que debe operar entre esos dos mundos.
Kant distingue dos maneras de juzgar. El juicio determinante subsume un caso particular bajo una regla universal que ya posee. El juicio reflexionante, en cambio, se encuentra ante un particular para el que todavía no está dado lo universal, y tiene que buscarlo. Su principio rector es la finalidad: cuando encontramos bella la naturaleza o vemos un organismo como si estuviera diseñado, no leemos los fines en las cosas mismas, sino que las juzgamos como si fueran conformes a fin, porque así es como nuestro conocimiento tiene que abordarlas.
Un detalle de la historia del texto encaja con este esfuerzo: Kant escribió una extensa Primera Introducción, pero no la publicó y la sustituyó por otra introducción distinta; señal de lo mucho que le costó fijar el lugar de esta tercera Crítica dentro de su sistema.
Fuente: Wikipedia (en inglés): Critique of Judgment (contexto y estructura)
Estructura e ideas centrales
Dos partes, un principio: la finalidad, primero en clave estética y luego teleológica.
- Lo bello
- Kant analiza el juicio de gusto en cuatro momentos: es subjetivo en su cualidad y, sin embargo, reclama validez universal; su objeto muestra una «finalidad sin fin» —parece diseñado aunque no cumple ninguna función práctica— y exige el asentimiento de los demás. El placer surge de un libre juego entre la imaginación y el entendimiento.
- Belleza libre y belleza adherente
- Un juicio de gusto puro no necesita ningún concepto de lo que es el objeto: los motivos ornamentales agradan libremente. Con la belleza adherente ocurre algo distinto: para encontrar bien formado y bello un caballo, hay que saber ya lo que un caballo debe ser.
- Lo sublime
- Lo sublime tiene que ver con lo que excede nuestra capacidad de abarcarlo: lo sublime matemático nos abruma por su pura magnitud; lo sublime dinámico, por su poder: una naturaleza digna de temor, contemplada sin amenaza real.
- El genio y la teleología
- Mientras el gusto juzga la belleza, el genio la produce. La segunda parte se ocupa de los organismos: los seres vivos no pueden explicarse adecuadamente solo por el mecanismo, así que debemos juzgarlos como si fueran teleológicos; un reflejo de los límites de nuestro conocimiento, no una afirmación sobre la realidad. La humanidad, capaz de razón y de moralidad, figura como fin último de la naturaleza, y la cultura, como su expresión más alta.
Fuente: Wikipedia (en inglés): Critique of Judgment (juicio estético y teleológico)
Fuente: Wikipedia (en inglés): Critique of Judgment (teleología)
La definición de lo bello
Crítica del juicio, § 5 · Ak. 5:211
El original alemán de Kant
Geschmack ist das Beurteilungsvermögen eines Gegenstandes oder einer Vorstellungsart durch ein Wohlgefallen oder Missfallen ohne alles Interesse. Der Gegenstand eines solchen Wohlgefallens heißt schön.
El ejercicio usa una traducción propia y fiel, que conserva en lo posible la estructura de la frase de Kant.
¿Qué partes puedes quitar sin que la frase se desmorone? Tócalas y pasarán a segundo plano. Luego comprueba tu elección.
El gusto es la facultad de juzgar un objeto o un modo de representación mediante una complacencia o un desagrado sin interés alguno. El objeto de semejante complacencia se llama bello.
En claro: nuestra paráfrasis, no una cita de Kant
Encontrar algo bello significa: me agrada sin que yo quiera poseerlo, usarlo o consumirlo. Y como mi agrado no depende de nada personal, espero que también deba agradar a los demás.
El control se activa en cuanto hayas comprobado tu elección.
El armazón: El gusto es la facultad de juzgar un objeto mediante una complacencia sin interés alguno. El objeto de semejante complacencia se llama bello.
Pasar a segundo plano no significa no importar. Los añadidos completan la definición: el gusto juzga también el modo en que algo se representa, y también puede rechazar.
Palabras clave
En cuanto hayas comprobado tu elección, podrás abrir las palabras subrayadas.
Toca una palabra subrayada de la frase.
gusto (Geschmack)
- En Kant
- La facultad de juzgar lo bello. Quien llama bello a algo juzga, según Kant, «no solo para sí, sino para todos» (Ak. 5:212, traducción propia).
- En el uso cotidiano
- «Cuestión de gustos»: sobre lo que a cada uno le gusta no se discute.
- Riesgo de confusión
- Kant lo concede para lo meramente agradable: «cada uno tiene su propio gusto (de los sentidos)». Con lo bello, dice, «sucede algo muy distinto» (Ak. 5:212, traducción propia).
complacencia (Wohlgefallen)
- En Kant
- El agrado o placer en algo: el sentimiento ligado a un juicio sobre lo bello.
- En el uso cotidiano
- En alemán suena anticuado, como «a satisfacción de todos».
- Riesgo de confusión
- No el aplauso de la mayoría, sino un sentimiento en cada persona, que ella sin embargo «atribuye» a los demás (Ak. 5:212, traducción propia).
interés (Interesse)
- En Kant
- «Se llama interés a la complacencia que unimos a la representación de la existencia de un objeto» (Ak. 5:204, traducción propia): uno quiere tener, usar o consumir la cosa.
- En el uso cotidiano
- Interés significa curiosidad o atención: «Eso me interesa».
- Riesgo de confusión
- «Sin interés» no significa aburrido. Significa: para el juicio «bello» da igual si la cosa es mía o me sirve. El ejemplo de Kant es un palacio (Ak. 5:204).
Fuentes: Original alemán (korpora.org): Ak. 5:211 · Original alemán (korpora.org): Ak. 5:204 · Original alemán (korpora.org): Ak. 5:212
Legado y relevancia actual
Del idealismo alemán a la filosofía continental del siglo XX.
La tercera Crítica se convirtió en una cantera para la generación posterior a Kant. Fichte y Schelling leyeron su idea de un entendimiento intuitivo como indicio de que la mente crea sus fenómenos, una interpretación que el propio Kant rechazó, pero que marcó profundamente el idealismo alemán. Schopenhauer, más crítico, señaló que Kant había analizado el juicio sobre la belleza y no la experiencia de la belleza misma.
La influencia del libro llega hasta bien entrado el siglo XX. Hans-Georg Gadamer construyó su hermenéutica en Verdad y método (1960) en parte contra lo que consideraba el carácter ahistórico de la estética kantiana, mientras que Jacques Derrida estudió el tratamiento kantiano del esquema y del símbolo; discusiones que resultaron fundamentales para el pensamiento continental tardío. Entretanto, la intuición estética central perdura: la belleza no es ni una propiedad medible de las cosas ni una mera preferencia privada, sino un juicio subjetivo que, aun así, reclama validez para todos.
Fuente: Wikipedia (en inglés): Critique of Judgment (recepción)